 |
 |
|
|
¿Realmente es eficaz la siembra de nubes para
aumentar la capa de nieve?
|
 |
 |
 |
Sí que es eficaz, siempre y cuando la técnica se practique con métodos
científicamente rigurosos. No todos los métodos de practicar la siembra de
nubes son eficaces. La Asociación
de Modificación del Tiempo (WMA), la Organización Mundial
de Meteorología (WMO), la
Sociedad Americana Meteorológica (AMS) y la Academia Nacional
de las Ciencias (NAS) exponen que existe evidencia robusta que la siembra de
nubes resulta en aumentos estacionales de las precipitaciones en añadidura a
las precipitaciones naturales. La
AMS además expone que un aumento de alrededor del 10% es
posible. Experimentos en los estados norteamericanos de Colorado y Montana, y también en Australia demuestran aumentos
estadísticamente significativos del 10% o incluso más1;2;3.
Para lograr tales aumentos, se
deben poner en práctica proyectos bien planeados y llevarlos a cabo de manera
continua y a largo plazo, no solo durante temporadas de sequía. (Proyectos así realizados) Los proyectos que
se realicen de esta manera ayudarán a
llenar los embalses para los tiempos de mayor necesidad como por ejemplo durante
las sequías.
|
|
¿Cuáles son los impactos
medioambientales y sanitarios del material de siembra y su efecto sobre las
nubes y la precipitación? |
 |
 |
 |
Mínimos. El material más común
que se emplea para la siembra de nubes es el yoduro de plata, lo cual se utiliza
en cantidades muy reducidas. La concentración típica de plata en las aguas
pluviales o en la nieve que proviene de una nube sembrada con yoduro de plata
es de menos de 0.1 microgramo por litro (una parte por 10.000.000.000). Esta
concentración está muy por debajo del nivel aceptable de 50 microgramos por
litro) establecido por el Ministerio de Salud Publica de EE.UU. Muchas zonas
poseen concentraciones naturales de plata en la tierra más altas de las que se
encuentran en precipitaciones que provienen de nubes sembradas con yoduro de
plata. La concentración de yodo en la sal yodada para el consumo humano es mucha
mayor que la concentración en la precipitación que proviene de la siembra de
nubes. Los impactos medioambientales de la siembra de nubes son conforme a las
normas del Acto de Política Medioambiental Nacional de EE.UU. como ha sido
demostrado por estudios previos. El U.S. Bureau of Reclamation (USBR) ha
realizado estudios extensos de los impactos medioambientales y sanitarios de
esta técnica4;5;6. Estos demuestran un bajo orden de toxicidad de la plata y de los compuestos de
plata (el yoduro de plata). Según la
USBR, las minúsculas cantidades de plata que utiliza la
siembra de nubes son 100 veces menos que las emisiones industriales a la atmósfera
en muchas regiones de los EE.UU., y también 100
veces menos que la exposición personal que
proviene de empastes dentales de
amalgamas de plata. Las acumulaciones en la tierra, la vegetación y el escurrimiento superficial a causa de la siembra de nubes no han sido lo suficientemente grande como para medirlos encima del fondo natural7. Una evaluación medioambiental en
la Sierra Nevada
del estado de California8 en 1995 y una investigación realizada en Australia en
2004 confirman estos hallazgos anteriores.
|
|
|
¿Cuáles son los efectos de la nieve adicional?
|
 |
 |
 |
El informe de una evaluación medioambiental realizada
en California5 investigó los impactos de un supuesto aumento
del 5-7.5% de las precipitaciones. Los efectos estudiados fueron sobre elementos del
tiempo, fenómenos hidrológicos y fisiográficos, comunidades de flora y fauna,
el ambiente humano y los usos de recursos de tierra y agua. La conclusión del
informe fue que no habría ningún efecto
significativo sobre estos sectores medioambientales. Los incrementos
porcentuales que provienen del aumento de precipitaciones son mucho menores
que la variabilidad inter-anual de la precipitación
natural, la cual puede llegar a ser de varios cientos de porciento9. Un estudio ecológico exhaustivo10 de cinco años en las montañas de San
Juan del estado de Colorado concluyó que “. .
.no debe haber ningún impacto inmediato ni de gran escala sobre los ecosistemas
terrestres de estas montañas tras añadir hasta un 30 % de la capa de nieve
normal. . .” Además, todos los proyectos que operan en el Oeste de EE.UU.
tienen mecanismos de suspensión diseñados para
parar la siembra de nubes cada vez que haya amenaza de inundaciones. Aun más, el
personal de gestión del agua de las compañías patrocinadoras controla el caudal y el almacenamiento del agua en las
presas. Aunque los aumentos provocados por el aumento de precipitaciones son pequeños comparados con la variabilidad natural de la
precipitación, podrían aparecer algunas dudas acerca
de la eliminación de la nieve de las carreteras y
sobre la acumulación de nieve sobre los tejados. |
|
|
¿La siembra de nubes disminuye la precipitación en la dirección del viento?
|
 |
 |
 |
No. La idea que aumentos de la precipitación en una
zona causen disminución en otra zona es falsa. La cantidad de humedad
atmosférica que va pasando por encima de una barrera
montañosa y que se convierte en una precipitación es normalmente del 10 % o menos. Si esta precipitación se aumenta un 10 % por medio de
la siembra de nubes, la siembra agota solo el 1 % de la humedad originalmente
presente en la atmosfera; el resto de la humedad atmosférica queda disponible
para precipitarse en la dirección del viento11. Además, la siembra invernal se
realiza sobre nubes localizadas en el lado contra el viento (o de barlovento) de
las sierras. Normalmente estas nubes disipan en el lado en dirección del viento (o de sotavento) por un efecto natural
llamada “la sombra de lluvia.” Por esta razón, las zonas en el lado de sotavento tales como el Front Range de
Colorado y el estado de Nevada son muchas más
secas que el lado de barlovento de las montañas. Así que es poco probable que el
suministro de humedad atmosférica en el lado de sotavento de la sierra se
precipite. Por último, se han examinado en detalle
los datos de precipitación obtenidos en varios
proyectos de siembra de larga duración, buscando evidencia de efectos “extra-área.”
No existe evidencia alguna que la siembra de
nubes con yoduro de plata cause una
disminución de la precipitación en la dirección del viento. De
hecho, algunas veces puede haber un aumento
en hasta 160 kilometros en la dirección del viento de la zona
objetiva12;13;14;15;16;17;18 |
|
|
¿Y que de la interferencia en la naturaleza?
|
 |
 |
 |
Preguntas tales como esta a menudo ignoran el hecho de
que las actividades humanas han causado la modificación del tiempo involuntario
desde
hace ya varios siglos. Un informe reciente del
National Research Council19 expone que “existe evidencia amplia que la
modificación involuntario del tiempo y global del clima es una realidad (por
ejemplo, gases de efecto invernadero afectando a las temperaturas globales y
aerosoles producidos por el hombre afectando a las propiedades de las nubes).” Incluso
el acto sencillo de cultivar un campo agrícola modifica el clima local. La
modificación del tiempo intencional y en concreto la que se practica con la siembra invernal, altera el ambiente mucho
menos que los efectos cumulativos de la
modificación del tiempo involuntario. De hecho, la siembra de nubes en
California puede estar parcialmente compensando
por las
perdidas en la precipitación debidas a la modificación
del tiempo involuntario resultante de la contaminación atmosférica20. |
|
|
¿Cuáles son las referencias científicas para esta página?
|
 |
 |
 |
1 Super, Arlin B. and James A. Heimbach, 1983:
Evaluation of the Bridger Range winter cloud seeding experiment using
control gages. J. Applied Meteorology, 22, 1989-2011.
2
Ryan, B. F., and W. D. King, 1997: A critical review of the Australian
experience in cloud seeding. Bull. Amer. Meteor. Soc., 78, 239-354.
3
Mielke, P. W., G. W. Brier, L. O. Grant, G. J. Mulvey and P. N.
Rosenzweig, 1981: A statistical reanalysis of the replicated Climax I
& II wintertime orographic cloud seeding experiments. J. Applied.
Meteorology, 20, 643-659.
4 Bureau of Reclamation, 1977: Project
Skywater, A program of Research in Precipitation Management. Final
Environmental Statement (INT FES 77-39).
5 Harris, Edward R.,
1981: Sierra Cooperative Pilot Project - Environmental Assessment and
Finding of No Significant Impact. U.S. Department of the Interior,
Bureau of Reclamation, Denver, CO, 208 pp.
6 Howell, Wallace E.,
1977: Environmental Impacts of Precipitation Management: Results and
Inferences from Project Skywater. Bull. American Meteorological
Society, 58, 488–501.
7 Donald A. Klein , 1978: Environmental
Impacts of Artificial Ice Nucleating Agents, Dowden, Hutchinson &
Ross, Inc., Stroudsburg, 256 pp.
8 Parsons Engineering Science,
Inc., 1995: Environmental Assessment for the Pacific Gas and Electric
Company and the U.S. Forest Service, Stanislaus National Forest.
9
Snowy Hydro Limited, 2004: Snowy Precipitation Enhancement Research
Project Questions and Answers. Online at
http://svc097.wic010v.server-web.com/files/SPET_QA.pdf
10
Steinhoff, Harold W., and Jack D. Ives, Eds., 1976: Ecological impacts
of snowpack augmentation in the San Juan Mountains, Colorado. Final
report of the San Juan Ecology Project to the Bureau of Reclamation,
489 pp.
11 Hindman, E. W., 1986: An atmospheric water balance over a mountain barrier. J. Climate and Applied Meteorology, 25, 180-183.
12
Grant, L. O. and P. W. Mielke, 1990: An assessment of extra-area cloud
seeding effects on the Uinta Mountains and Basin of Utah. Final Report
to Utah Department of Natural Resources from Colorado State University,
November 30, 36 pp.
13 Griffith, Don. A., John R. Thompson, and
Dan A. Risch, 1991: A winter cloud seeding program in Utah. J. Weather
Modification, 23, 27-34.
14 Long, Alexis B., 2001: Review of
downwind extra-area effects of precipitation enhancement. J. Weather
Modification, 33, 24-45.
15 MacCracken, J.G., and J. O’Laughlin,
1996: California cloud seeding and Idaho precipitation. J. Weather
Modification, 28, 39-49.
16 Orville, H.D., and James R. Miller,
1992: On the cloud seeding potential of the Black Hills. J. Weather
Modification, 24, 66-79.
17
Solak, M. E., D. P. Yorty and D. A. Griffith, 2003: Estimation of
downwind cloud seeding effects in Utah. J. Weather Modification, 35,
52-58.
18
Brown, K.L., et al., 1975: Large scale effects of cloud seeding. Final
report, 1970-1974 seasons. Reclamation contract number 14-06-D-6841,
Aerometric Reseearch Inc., Goleta, CA.
19 National Research
Council, 2003: Critical Issues in Weather Modification Research.
National Academy Press, Washington DC, 123 pp. Online at
http://books.nap.edu/books/0309090539/html/index.html
20 Givati,
A. and D. Rosenfeld, 2005: Separation between cloud-seeding and
air-pollution effects. J. Applied Meteorology, 44, 1298–1314.
|
WET
International, Málaga, España; Boulder, Colorado, USA.
Email us
Phone +34 661 652 645
|
 |